domingo, 17 de septiembre de 2017

La razón entre las sombras

Pierre Subleyras. Caronte conduciendo las sombras (1735) 

Fue una lucha constante contra la superstición.


 Francisco de Goya. Cuaderno italiano (1771-1793)

La isla de la razón está rodeada de un mar de tinieblas.

 José de Ribera. Martirio de San Alberto (1626)

La locura es un estado involuntario, 
el fanatismo no es un acto involuntario.

 Théodore Géricault. La balsa de la medusa (1818)


 Salvatore Rosa. La crucifixión de Polícrates (1664)


Los cuerpos pasaban entre las sombras o se acumulaban sin piedad como materia carente de cualquier valor. No eran más que excrecencias de la naturaleza o carnosidad crucificada en el madero de la barbarie.


La razón sucumbió.

10 comentarios:

  1. Caronte...Caronte...es el primer nombrado en el Infierno.
    Tiene grados, muchos, y no todo el Infierno es válido para todos, aunque de allí, como sabes, quien entraba debía abandonar toda esperanza.
    Así estamos, con conductores de sombras...y ahora que me viene a la memoria, de sombras que a veces se equivocan de dueño.
    Salut

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    1. Miquel, estaba escrito en el umbral de la puerta del infierno: Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate.
      Las sombras dan mucho de sí. "Las sombras se equivocaron de dueño", un gran libro.
      Abrazos

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  2. Probablemente dure siempre el pulso entre las tinieblas y la luz, entre la irracionalidad y la racionalidad, pero si la razón no se hubiera consolidado el mundo habría desaparecido hace tiempo desgarrado por los inútiles fanáticos que jamás aportaron otra cosa que cizaña.

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    1. Amigo Fackel, una lucha despiadada, siempre la superstición, el dogmatismo, la irracionalidad, el fanatismo, la intolerancia, todos mostrando sus caninos y sus armas de doble filo contra la razón.
      Salud

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  3. No puedo evitar asociar "La bolsa de la medusa" con las pateras de hoy...

    Un abrazi

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    1. Sí, amigo Luis Antonio, un horror.
      Los cuerpos se acumulan sin piedad como materia carente de cualquier valor.
      Abrazos

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  4. En los tiempos que corren, hace falta una buena dosis de racionalidad y mesura. Y dejar las vísceras en el perchero.
    Un abrazo, Francesc.

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    1. Amigo Cayetano, pienso a menudo en lo que cuesta mantener el tipo, mantener la racionalidad requiere esfuerzo, lo fácil es caer en el pensamiento único que los medios nos sirven en bandeja; ejercer la crítica supone un trabajo sin recompensa, lo que recibes por ello son hostilidades y malas caras, cuando no, algún improperio.
      Dejar las vísceras en el perchero es un acto racional e indispensable para entender la realidad.
      Abrazos

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  5. Y pensar que Montaigne creyó -durante sus primeros años de juventud-que después del Renacimiento era imposible la barbarie social. Se desengañó con la guerra de los Treinta años. Con amargura hay que reconocer que volvemos siempre a tropezar con la misma piedra del odio llevado hasta su última consecuencia.

    Abrazos

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    1. Querida Amaltea, el Renacimiento dio muchas esperanzas. Montaigne fue un pensador esperanzado y optimista.
      Duele pensar que la barbarie forma parte de la sustancia humana, pero el mal negocio de la historia nos va demostrando continuamente que el salvajismo y la bestialidad siempre están presentes, las atrocidades se repitren, los humanos nos tiramos pedruscos a la cabeza con brutalidad; los que mandan son crueles y los que obedecen los imitan y llevan la ferocidad y la fiereza a la vida cotidiana. Se hacen leyes para desobedecerlas y muchos de los desobedientes infringen las normas como si estuvieran jugando, lo encuentran bonito, recreándose sin valorar el daño que provocan.
      Abrazos

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