domingo, 22 de enero de 2017

The future is nasty


En muchas ciudades de occidente ha habido manifestaciones contra el presidente electo de Estados Unidos.

Gente indignada, la mayoría mujeres, han expresado su protesta de forma pacífica levantando pancartas donde hemos podido leer:

Trump is not my president,
Diversity trumps hate,
Donald Trump Racist
Trump = Hate
Nasty Woman
Trump is a facist Pig

Los manifestantes gritaban, fascista, cerdo, racista, Trump es odio, Trump no es mi presidente, y sin embargo este individuo ha sido elegido por la mayoría. Este individuo ostenta el poder porque la mayoría han dicho que aceptaban su proyecto político hecho de odio e incultura.
 
En la manifestación de Barcelona he leído más de dos pancartas que me han llamado la atención, decían:

THE FUTURE IS NASTY

Coincido con lo que expresaban aquellas mujeres que levantaban las pancartas: el futuro es sucio, obsceno, asqueroso, sórdido, ofensivo.

En este blog lo he manifestado muchas veces, tanto cuando he hablado del panorama que nos toca vivir como cuando he hablado de arte. El futuro es desesperanzador.
 
Creo que tenemos 700 años de miseria creativa por delante, 700 años de oscuridad. Cada vez que he lo he expresado, amablemente y con mucha educación, me han llamado pesimista.
Pesimista, sí, ¿y ahora qué?

THE FUTURE IS NASTY y la mayoría lo han votado.

viernes, 20 de enero de 2017

La trascendencia y la mala baba cósmica


Bodegón. Willem Claesz Heda (1594-1680)

No soy crítico de arte, por esta razón, soy incapaz de emitir un juicio razonado sobre un determinado lenguaje artístico y mucho menos, sobre un artista. Los buenos críticos dejan a un lado su gusto personal para propalar un dictamen o una opinión. Yo no sé hacerlo.

Puedo decir tal o cual cosa sobre una obra de arte o sobre un estilo, pero mi opinión será siempre una reflexión subjetiva.

Si afirmo que la poesía de Safo es “buena”, probablemente me equivoque, pues no deja de ser una opinión afectada por un arbitrio particular y lo mismo ocurrirá si digo que los movimientos rápidos de las sinfonías de Mahler son un alboroto de banda de pueblo.

Mis palabras no deben tenerse en consideración, sé muy pocas cosas y no alcanzo a ver en la obra de arte, la densidad trascendental que históricamente se le ha otorgado.

Considero que la creación humana está afectada por cuestiones materiales, sensoriales o fisiológicas que pueden afectar al artista, más que las sustancias espirituales. Las preocupaciones utilitarias, el dolor de cabeza, las afecciones gástricas o reumáticas, las dificultades digestivas o respiratorias, la provisión del pan y el afán de perpetuación de la especie requieren mucho esfuerzo de adaptación y de inteligencia, que viene a ser lo mismo. Resolver todo el galimatías de la supervivencia ya es un acto de creatividad de primer orden que se sobrepone a la mística, al idealismo y a toda trascendencia.

Entender una pequeña parte de la realidad, penetrar, aunque sea un poquito, en la maraña de la naturaleza supone un esfuerzo ímprobo que nos ocupa toda la vida. Lo trascendente no lo acabo de entender, la acción del clima y la mala baba cósmica sobre el enorme tropel de mujeres y hombres que pisamos este planeta son tan densas que no permiten el vuelo de los ángeles.

Puedo ver la realidad y pensar sobre la trascendencia, la primera está a mi alcance y a la segunda sólo puedo acercarme mediante un proceso mental y me pregunto si no será la trascendencia otra cosa que el afán del artista por alcanzarla.

martes, 17 de enero de 2017

Medias virtudes



Virgen de la Anunciación. Antonello da Messina (1430-1479)

El hermetismo, la profusión de símbolos, la incertidumbre estética y los sentimientos exaltados desconciertan a cualquier joven que quiera consagrar su vida al amor, a las caricias de los pecados menudos y al cultivo de las medias virtudes.

El conocimiento de las ciencias, la práctica del dibujo, el ballet, la esgrima y la audición de algunos preludios o fugas ayudan a relativizar.

Nota:
Antonello da Messina era consciente de que el hermetismo podía llevarse al lienzo con cierta precaución y lo hizo contemplando el orden de la naturaleza.

viernes, 13 de enero de 2017

Pedro Berruguete



 
Pedro Berruguete. Salomón (1500)

Pietro Spagnuolo pittore se hizo renacentista en Urbino. Estoy convencido de que si Pedro Berruguete (1450-1503) hubiese permanecido en España, su obra hubiera sido un exponente inteligentísimo del gótico tardío -en España el arte casi siempre es tardío-, pero Pedro Berruguete superó el flamígero y la intolerancia isabelina marchando más allá de los Alpes.
Su viaje a Italia fue una iniciación a la razón, al orden y a la medida. El Quattrocento de la Toscana le facilitó las claves y aprendió las maneras renacentistas.

Pedro Berruguete acudió a la llamada del señor de Urbino, Federico di Montefeltro. Este condotiero, capitán valeroso, asumió el poder tras el mal gobierno y la muerte de su mediohermano Oddantonio. El duque Federico di Montefeltro quiso hacer de Urbino la nueva Atenas y para ello reclamó la intervención de grandes artistas –los príncipes ilustrados siempre llaman a los artistas. Con Berruguete acudieron, entre otros, Francesco di Giorgio Martini, Melozzo da Forli y el arquitecto Luciano Laurana. Todos bajo el universalismo realista de Piero della Francesca construyeron uno de los cimientos más firmes del humanismo.

Aunque Berruguete regresara a la inquisitorial Castilla, fue para siempre Pietro Spagnuolo pittore.
 
Pedro Berruguete. Platón

En la experiencia de Berruguete, encontramos unos precedentes artísticos y creativos que se dan a lo largo de la historia: 
---el viaje a Italia, 
---la asistencia de los artistas a los gobiernos ilustrados, 
---la represión que la intolerancia ejerce sobre la creación artística
---el universalismo.

Hizo el viaje a Italia, como hicieron posteriormente los románticos tudescos que iban en busca de la luz mediterránea y de la razón áurea,  Goethe y Mendelssohn primero y el realista Stendhal después. Algunas mentes incultas y con afán de protagonismo acuñaron, sin embargo, el tópico de la Italia frívola y bullanguera.

Encontramos también la llamada de los artistas a la corte de los gobiernos ilustrados. Sucedió también en la España de la Ilustración. Todo príncipe ilustrado tiene el convencimiento de que, para asistir a su gobierno, necesita la creatividad del artista y sabe que los pueblos sólo pueden acceder al progreso gracias al arte y a la razón.  

Hallamos en la huida de Berruguete un escape de lo tardío, -digo tardío por no decir casposo.

Bajo la presión inquisitorial toda creación artística es doliente, amarga y trágica como la imaginería de los pasos de la Semana Santa. El pensamiento único, la intolerancia, el fundamentalismo son los enemigos más feroces del arte, no persiguen más que romper la cara de las estatuas, eliminar las imágenes. Van contra la inteligencia, atan de pies y manos de los artistas y solo entienden de muerte.

Bajo la maestría de Piero della Francesca, con la estancia de Berruguete en Urbino y con la concentración de genios en aquella pequeña localidad de la Toscana nos encontramos con una irradiación extraordinaria que se expande por todo el continente. Ya sabemos que el Quattrocento no es solamente “urbinesco”, pero sobre las premisas de Piero della Francesca se construyó un universalismo del que saldría el hermético Antonello de Messina y el gran Giovanni Bellini.