jueves, 8 de febrero de 2018

Un sueño colectivo

Mark Tobey (1890-1976)



Un sueño colectivo solo puede existir si es inducido.

Particularmente podemos tener algún sueño o caer en ensoñaciones individuales. Pero, ¿qué ocurre cuando el sueño es colectivo? Me cuesta creer que toda una colectividad tenga un mismo sueño sin que un líder se lo haya metido en la cabeza.  

Un sueño colectivo solo se consigue a base de manipulación, se logra con la utilización de los medios de comunicación, enajenando a toda la colectividad y prometiendo arcadias felices.

Si el sueño individual es una ilusión privada y una manera de pasar el rato, en el sueño colectivo es un peligro. Es o un delirio o una trampa tendida por el cabecilla ya sea un caudillo o un político de medio pelo.

Todo un pueblo soñando constituye una masa enardecida que por poco que se la incite inicia una estampida peligrosa. En medio de una masa de soñadores es imposible la reflexión. La masa soñando corre sin saber a dónde va, la carrera irracional la dirige el macho alfa, la hembra más exaltada o el individuo más gritón y follonero. Lo arrasa todo al grito del individuo que dirige el hato, aunque muchos pierdan las piernas después de haber perdido la razón.

Cuando un sueño colectivo se convierte en programa político constituye una amenaza, un peligro cuyos resultados conocemos. Dolor y muerte.

Un sueño colectivo convertido en un programa de gobierno es una trampa para esconder corrupción y estafas de pasado o para ocultar intereses inconfesables del futuro. Engaños, estafas e intereses del líder de la manada.

martes, 6 de febrero de 2018

Aceites y jabones



De niño, siempre me llamó la atención que, en los comercios de venta de aceite a granel, se vendiera también jabón. Bajo el rótulo de “Aceites y jabones” se ofrecía toda clase de detergentes, jabones en polvo, en pastilla o en escamas y, además, aceite comestible.

Sí, lo supe más tarde, el jabón no es otra cosa que el resultado de la saponificación de algunos aceites. En clase de química ya me lo explicaron:
grasa + sosa cáustica → jabón + glicerina.

A pesar de las explicaciones del profesor, siempre sospeché que en las trastiendas de aquellos comercios se escondían unos aceites secretos, a saber:

Aceite de demencia. - Se ha encontrado en frascos de boticario en el asilo de Charenton, donde fue internado el Marqués de Sade.

Aceite del juicio invertido. - Se conserva una jícara de este aceite en la farmacia imperial de Rabat. Fue utilizado como bálsamo en las casas de salud donde se internaba a los beréberes locos.

Aceite del pecado. - La Sagrada Congregación de Ritos del Vaticano proporcionó unos centilitros de este aceite a la Commissione Torinese, sagrada institución que analizaba los procesos canónicos que se sobreseyeron en la región de Turín durante el periodo comprendido entre 1790 y 1832. Este aceite se utilizó para ungir a los miembros de la Commissione, para apartarlos de los deseos humanos y para penetrarlos con la fuerza divina. Cabe considerar que el efecto de este aceite es parecido al de la vacuna, contiene sustancia de pecado en pequeñas dosis y preserva a las almas de máculas eternas. Por miedo a que la pequeña dosis maligna no les contaminara de pecado, la Commissione se dispuso a recibir el aceite después de celebrar una ceremonia de preservación de la fe delante de la Sábana Santa.

Aceite de razones y monsergas. -  En los archivos de los juzgados de Estambul y de Nápoles se conservan frascos de este aceite sumario. El doctor Saray de Esmirna asegura que el aceite de alguno de los frascos conservados en Estambul es de finales del Imperio Romano de Oriente, de la época de disputas entre azules y rojos del Imperio Bizantino.  

Aceite de las lechuzas perdidas. - Se trata del aceite que los franciscanitos de Fiésole colocaban en cráteras de cerámica para alimentar a las lechuzas florentinas que volaban desde el río Arno hasta el convento. Conocido es el cuidado y el amor que los franciscanos dispensan a todas las criaturas de la naturaleza. Aún se conservan siete ánforas de este aceite.  

Aceite del circunloquio. - En Israel lo usaban para testimoniar una alianza secreta. Alguien lo ha relacionado con algún pacto divino o con la alianza entre Dios y un determinado pueblo que, por el hecho de ser elegido, lo faculta para estar por encima de los demás. 

Aceite de la vileza numeraria. - Es un aceite que fue usado en transacciones comerciales de esclavos. Se transportaba desde las costas del golfo de León hasta Guinea en barcas de mesana.

Aceite de la cobada. - En el bajo Aragón lo usaban para untar al marido de las parteras. Después de que la madre pariera, el padre de la criatura se ponía en manos de las vecinas suplicando ungüentos y friegas en el miembro viril y en las sienes. Este uso del aceite fue prohibido por la Iglesia.  

Aceite de la carne descuartizada. - Es el aceite que algunas parroquias de Levante exigían como tributo que debía pagarse por cada animal sacrificado en domingo o en fiestas de guardar.
        
Aceite del azufre meloso. - Nadie ha podido precisar su color: amarillo verdoso, oro quemado o ámbar gualda, es como paja líquida o como champán viscoso, parece néctar leonado. Tiene una viscosidad indeterminada y cambiante según la estación del año. Se consumía el día del Sábat de Vallgorguina, cuando las brujas se preparaban para la danza macabra del plenilunio. 

Ninguno de estos aceites se vende en los supermercados actuales, aceites y jabones están separados. Creo que es mejor desde el punto de vista higiénico, pero echo en falta aquellos artefactos-émbolos con que nos servían el aceite a granel en botellas de vidrio que llevábamos desde casa. Todo era más ecológico entonces, ya no hay tiendas de “aceites y jabones” pero los secretos continúan.

domingo, 4 de febrero de 2018

Un poeta a resguardo de puñales

Lucio Muñoz. Sobre papel


Más de un poeta me ha comentado que la poesía les procura fortaleza de espíritu. Dicen que les causa un impulso moral y afectivo en el ánimo.

Si los poetas lo dicen y lo han experimentado será verdad. Quizás la observación de la realidad con una mirada al bies, permite descubrir aspectos que normalmente nos pasan inadvertidos a los demás, pero que pueden ayudar a descubrir lo sustancial de las cosas y de las emociones, además, seguro que sirven para poner en cuarentena todo lo que se nos viene encima. Gracias a esto, quizás los poetas se sustraen de muchas vilezas y relativizan las mezquindades.

El drama humano, sin embargo, persiste y su final es conocido por todos. Esto es así, tanto si miramos de bies como si lo hacemos de frente o si utilizamos puntos de vista múltiples, más o menos poliédricos.

Muere el poeta y algún verso queda y aunque el trance del hombre planee sobre nuestros corazones, debemos admitir que la estética de la palabra -que es algo así como decir la estética del pensamiento- conforma un territorio que queda a resguardo de los puñales; pero atención, ya sabemos que la belleza es el principio de lo terrible y que entre la palabra y el pensamiento puede anidar una muerte prematura.

miércoles, 31 de enero de 2018

La pastelería en Barcelona


 
Salvo contadas excepciones, las elaboraciones pasteleras que encontramos en las pastelerías de Barcelona son de una calidad que deja mucho que desear.

Se ha llegado a unas cotas de mala calidad que no se pueden aguantar. Echo en falta la buena pastelería, la tradicional, la elaborada con esmero, con educación culinaria y con ingredientes de buena calidad. Me refiero a la pastelería común a la que despachan en los establecimientos especializados y no a la pastelería de diseño, que no es otra cosa que una forma chic de la ostentación culinaria.

En las pastelerías tienen prohibida la utilización del huevo, (Real Decreto 1254/1991), que para bien o para mal, lo sustituyen por esta pasta asquerosa y aséptica llamada huevina (ovoproducto pasteurizado), la harina está adulterada, las mantequillas son industriales y malas.

La baja calidad de la pastelería contrasta con el gran número de aditivos que se utilizan, tantos, que los obradores parecen laboratorios y los pasteleros parecen químicos.


Se utilizan levaduras químicas, colorantes, acidulantes, reguladores o correctores del PH, emulgentes, estabilizantes, espesantes, gelificantes, edulcorantes, agentes de carga y de volumen, agentes de tratamiento de harinas, almidones modificados, antiaglomerantes, sales de fundido, antiapelmazantes, antibióticos, blanqueantes, antiendurecedores y endurecedores, sulfitos, espumantes y antiespumantes, antimelanósicos, depresores de la actividad del agua,  texturizantes, antioxidantes y sinérgicos de antioxidantes, esponjantes, glaseantes, hormonas, humectantes y retenedores de humedad, ligantes, potenciadores de sabor, soportes  para disolver, diluir, dispersar o modificar físicamente de otra manera un aditivo alimentario sin alterar su función tecnológica, y sin ejercer por si mismos un efecto tecnológico, a fin de facilitar su manejo, aplicación o uso y muchos otros aditivos de función no específica.

Probablemente con la utilización de tanto aditivo se consigue una mayor higiene y se controlan, quizás, las intoxicaciones, pero al mismo tiempo se consigue también dar gato por liebre, y engañar al consumidor. ¿Cómo iba a liberarse la pastelería del gran engaño que inunda todos los sectores de la producción y el consumo? 

¿Cómo iba a liberarse la pastelería del pasteleo?